Los desagües enterrados, arquetas, fosas y pozos se han de mantener en buen estado para garantizar el correcto funcionamiento de la evacuación de aguas de nuestro hogar o negocio.

 

Las inspecciones y limpiezas periódicas garantizan tener una red de saneamiento limpia y en buen estado. Una fisura en un principio no reviste mucha gravedad, pero la perdida continua de agua va a ir calando en el terreno, creando humedades y causando que este ceda. Con lo cual, una fisura “sin importancia” se puede convertir en una rotura, provocando graves destrozos en material.

En las paredes de los tubos se van quedando adheridos restos de celulosa, detergentes y otros residuos que causan un estrechamiento en la salida del agua hacia el alcantarillado provocando atascos y malos olores. Para ello disponemos de los últimos avances en tecnología, los equipos más modernos y fiables para la localización y limpieza de arquetas y ver el estado interno de las tuberías.

 

Con el empleo de cámaras de tv podemos ver las tuberías por dentro y proceder a su rehabilitación si fuese necesario.

 

Llevar un mantenimiento anual de nuestra red de tuberías nos puede evitar muchos problemas. Una red limpia y sana reduce el riesgo de tener una rotura o padecer humedades.